El Bautismo de Jesús y la mirada que te hace persona
El Bautismo de Jesús: ¿Por qué importa?
Se cierra el tiempo de Epifanía con el bautismo de Jesús. Esta escena no es solo un relato histórico, es como un anuncio oficial: "Este es mi Hijo, el que amo".
Pero hay algo clave que Jesús dice: "Conviene que cumplamos todo lo que es justo". En el lenguaje de Mateo, "justo" no es solo "hacer lo correcto", sino vivir como Dios quiere, con su ayuda.
El mensaje para nosotros
Acá está el punto fuerte: No alcanza con que Jesús haya nacido hace 2000 años. Eso fue increíble, pero ¿de qué sirve si no lo conocemos, si no lo seguimos?
Imaginen que alguien inventó la cura para todas las enfermedades, pero nadie se entera. ¿Sirve? Técnicamente existe, pero no salva a nadie. Por eso necesitamos la Epifanía: que Jesús se manifieste, que lo conozcamos, que lo recibamos en el bautismo y la fe.
No todos se salvan automáticamente solo porque Jesús nació. Necesitamos:
- Conocerlo (por eso es importante evangelizar)
- Creerle (fe)
- Seguirlo (vivir como cristianos)
¿Y el bautismo?
El bautismo no es solo "echarle agua a un bebé". Es:
- Recibir el Espíritu Santo
- Comprometerse a vivir como Dios quiere
- Convertirse en hermano/a de Jesús
- Que "se abran los cielos" para vos
Pero atención: bautizarse y después vivir como si Dios no existiera es traicionarlo. No podemos hablar de valores, de justicia, de derechos humanos y olvidarnos de Cristo. Eso es vacío.
Desafío: Vivir el bautismo
Vivimos en un mundo complicado, lleno de frustraciones y falsas promesas. Muchos buscan respuestas en cualquier lado menos en Cristo.
El desafío es: ¿Van a dejar que su bautismo sea solo un evento del pasado, o van a vivirlo?
Ser cristiano no es:
- ❌ Solo ir a misa los domingos
- ❌ Ser "buena persona"
- ❌ Seguir tradiciones familiares
Ser cristiano es:
- ✅ Conocer personalmente a Jesús
- ✅ Vivir en gracia (sin pecado mortal)
- ✅ Buscar la santidad
- ✅ Compartir tu fe con otros
Esa es la meta: hacerse santos. Suena difícil, pero es para lo que nacimos y para lo que fuimos bautizados. No se conformen con menos.
2. La mirada que te hace persona
¿Alguna vez sintieron que alguien los miraba de verdad? No hablo de una mirada superficial mientras scrollean Instagram, sino de esa mirada que te ve, te reconoce, te valora.
Un filósofo judío llamado Emmanuel Levinas decía algo interesante: nos hacemos personas cuando nos cruzamos con la mirada del otro. Pensemos en esto: cuando estás solo en tu cuarto, con tu celular, viendo videos o jugando, el mundo gira alrededor tuyo. Todo es "para mí", "lo que yo quiero", "lo que me gusta". Pero cuando alguien te mira de verdad, cuando te habla, cuando te necesita, algo cambia. Ya no sos el centro del universo. Hay otro que también existe, que también importa.
Levinas lo llamaba "la mirada del pobre". No hablaba solo de alguien sin plata, sino de todos nosotros que necesitamos ser reconocidos, amados, aceptados. Todos somos "pobres" de amor, hambrientos de que alguien nos diga: "Vos importás".
Las personas reales no se apagan
Hoy vivimos en modo "zapping": cambiamos de video, de chat, de story, sin compromiso real. Las personas en las pantallas no nos miran de verdad, no nos interpelan. Podemos apagarlas cuando queremos con el control remoto. Pero las personas reales no se apagan. Tienen ojos que nos ven, necesidades que nos desafían, historias que nos cambian.
Cuando tratamos a los demás como si fueran contenido de TikTok —algo que consumimos y descartamos— perdemos la oportunidad de ser verdaderamente personas.
¿Y Dios en todo esto?
Acá viene lo más fuerte del Evangelio de hoy. En el bautismo de Jesús aparecen los tres personajes principales: el Padre que habla desde el cielo, Jesús que baja a las aguas, y el Espíritu Santo que desciende como paloma.
Pero fíjense qué dice el Padre. No dice: "Yo soy Dios todopoderoso, obedézcanme". No. Dice algo revolucionario: "Este es mi Hijo muy querido" o mejor aún: "Vos sos mi hijo amado".
¿Ven la diferencia? Dios no se presenta hablando de sí mismo, sino afirmándote a vos. Se revela como Padre diciéndole a Jesús (y a nosotros): "Vos me importás, te amo, sos mi hijo".
Dios asume tu rostro
Esto es increíble: Jesús, siendo Dios, asume el rostro del hombre. No del hombre perfecto, sino del hombre real: con dudas, con miedos, destinado a sufrir y morir. Asume tu rostro de adolescente que a veces se siente inseguro, que comete errores, que no tiene todo resuelto.
Y es precisamente a ESE rostro —tu rostro imperfecto, tu "pobreza"— al que Dios le dice: "Vos sos mi hijo, te amo".
El santo cristiano no es el influencer perfecto con vida resuelta. Es el que, sintiéndose pequeño e imperfecto, descubre que hay Alguien que lo mira con amor y le dice: "Vos me importás".
Tu bautismo: el día que Dios te llamó por tu nombre
Por eso terminamos el tiempo de Navidad con esta fiesta. Tu bautismo fue el momento en que Dios te dijo personalmente: "Vos sos mi hijo/hija muy querido/a, en vos tengo puesta toda mi alegría".
No importa si te sentís inseguro, si metiste la pata, si no sos el más popular o el más inteligente. Dios te afirma como persona, te saca del anonimato de las redes y te dice: "Vos tenés nombre, vos sos único/a, vos sos mío/a".
Desafío para esta semana
Mirá a alguien de verdad: En el colegio, en tu casa, donde sea. No con la mirada de "me sirve/no me sirve", sino reconociendo que esa persona importa.
Recordá tu bautismo: Aunque no te acuerdes (eras bebé), fue real. Dios te dijo ese día: "Vos sos mi hijo/a amado/a". Llevá esa certeza en tu corazón.
Menos pantalla, más rostros: Intentá tener al menos una conversación real al día, cara a cara, sin celular de por medio.
Porque así como el Padre afirmó a Jesús, te afirma a vos. Y esa es la mejor noticia que podés recibir hoy.
3. El bautismo: más que un simple baño
¿Alguna vez pensaron en lo que significa realmente el bautismo? Probablemente lo asocien con bebés, agua, fotos familiares y una fiesta después. Pero el bautismo es mucho más profundo y radical de lo que imaginan.
El agua en la antigüedad:
Para entender el bautismo, primero necesitamos entender qué significaba el agua para las culturas antiguas:
- Para los pueblos del mar (griegos, romanos): el océano era impredecible y peligroso, como ese amigo que nunca sabés si va a estar de buen o mal humor.
- Para los pueblos de los ríos (egipcios, mesopotámicos): el agua dulce era vida pura. El Nilo, por ejemplo, era todo para Egipto. Cuando crecía, traía fertilidad; cuando bajaba, dejaba nutrientes. Sin el Nilo, Egipto hubiera sido solo desierto.
Los egipcios llegaban a considerar sagrados a quienes se ahogaban en el Nilo y los recuperaban. Creían que el río les daba una especie de "upgrade" espiritual.
¿Qué significa realmente "bautizar"?
Acá viene lo fuerte: la palabra griega baptizo no significa "lavar" o "limpiar". Significa hundir, sumergir violentamente, ahogar.
Sí, leyeron bien. Cuando los griegos antiguos decían que un barco "bautizaba" a otro, querían decir que lo hundía hasta el fondo del mar.
Jesús mismo usa esta palabra cuando dice: "Tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla!" No estaba hablando de darse un baño. Estaba hablando de su muerte.
El bautismo es una muerte y una resurrección:
El bautismo cristiano no es un simple ritual de limpieza. Es el símbolo de algo mucho más radical:
- Morir a una vida: dejar atrás lo viejo, lo que nos limita
- Renacer a algo nuevo: una vida transformada, conectada con Dios de una manera totalmente diferente
Cuando Jesús se bautiza en el Jordán (un río pequeño, casi un arroyo comparado con el Nilo), pasa algo increíble:
- El cielo se abre
- El Espíritu Santo baja
- Dios Padre dice: "Este es mi Hijo amado"
Es como si el universo entero dijera: "Acá empieza algo completamente nuevo".
¿Y nosotros qué?
San Pablo lo explica así: cuando nos bautizamos, nos unimos a la muerte y resurrección de Cristo. Es como si dijéramos:
"Acepto morir a mi egoísmo, a vivir solo para mí mismo, a ser mediocre. Y acepto renacer como alguien nuevo, con una vida que va más allá de lo que puedo ver y tocar".
El desafío:
El bautismo no es solo algo que pasó cuando éramos bebés y no nos acordamos. Es una decisión que tenemos que renovar cada día:
- ¿Voy a vivir solo para mí o para algo más grande?
- ¿Voy a dejar que Cristo transforme mi vida o voy a seguir en piloto automático?
- ¿Voy a ser valiente para vivir diferente, aunque mis amigos no entiendan?
Conclusión:
El bautismo es tu carta de identidad como cristiano. No es un evento del pasado, es una realidad del presente. Cada día podés elegir vivir esa vida nueva: en cómo tratás a los demás, en tu honestidad, en tu valentía para defender lo que está bien, en tu capacidad de amar incluso cuando es difícil.
Esa es la vida resucitada que Cristo te ofrece. ¿La vas a vivir?
Preguntas para reflexionar:
- ¿Qué cosas en tu vida necesitan "morir" para que puedas crecer?
- ¿En qué áreas de tu vida te cuesta ser diferente por ser cristiano?
- ¿Cómo podrías vivir tu bautismo de manera más consciente esta semana?
4. El Bautismo de Jesús: ¿Qué Hay Detrás de la Historia?
En el pasado, había un tipo rico llamado Teodoto. Era banquero en una gran ciudad, y se vio envuelto en cosas bastante turbias. Se convirtió en cristiano, pero cuando las cosas se pusieron difíciles debido a la persecución, negó su fe. Luego, intentó regresar, diciendo que no había negado a Jesús, sino la idea de Jesús.
Suena un poco… ¿raro, no?
Los que creían en la idea de Teodoto se llamaban “adopcionistas”. Creían que Jesús fue “adoptado” como Hijo de Dios en un momento dado. Pero la Biblia, especialmente los Evangelios de Mateo y Lucas, deja claro que Jesús era Dios desde el principio. Incluso el Evangelio de Juan dice que Jesús siempre ha estado con Dios.
¿Entonces, Qué Significa Todo Esto?
Bien, ¿por qué estamos hablando de esta antigua discusión? Porque llega al corazón de quién es Jesús y qué nos ofrece.
La historia usa imágenes poderosas: agua, la paloma, una voz del cielo. Estas imágenes no son nuevas. Son, de hecho, ecos del principio mismo del mundo, cuando Dios creó todo. La Biblia describe el mundo comenzando con agua y el Espíritu “volando” sobre ella. La voz de Dios luego trajo luz y orden.
El bautismo de Jesús nos conecta con ese momento de la creación. Muestra que algo nuevo y asombroso está sucediendo en el mundo. Es como una segunda oportunidad, un nuevo comienzo.
Tú y Dios
La vida de Jesús, su muerte y su resurrección se tratan de algo increíble: la posibilidad de que nosotros, gente común y corriente, nos conectemos con Dios. San Agustín dijo una vez: "Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera hacerse Dios." Es una idea poderosa, ¿no? No se trata de convertirte en Dios en el sentido de ser todopoderoso. Se trata de tener una relación con Dios, compartir su vida y experimentar su amor.
Piénsenlo: Todos luchamos. Cometemos errores. A veces nos sentimos perdidos. Pero Jesús, siendo tanto humano como Dios, tiende ese puente. Nos muestra el camino a algo más grande, algo más significativo que nosotros mismos.
Y eso es lo que representa tu bautismo—si has sido bautizado—: un nuevo comienzo. Es ser bienvenido a la familia de Dios. Es el Espíritu Santo viniendo a vivir dentro de ti, dándote fuerza y guía.
Cuando eres bautizado, no solo te mojan. Estás siendo invitado a una relación con el Dios que creó el universo y que te ama incondicionalmente. Estás siendo invitado a ser parte de algo más grande que tú mismo, a experimentar un amor y una esperanza que pueden cambiar tu vida.
5. Conoce quién eres realmente
Todos queremos sentirnos mejor, que nuestras familias estén bien, que no estemos estresados. Los doctores y los terapeutas trabajan duro para ayudar a la gente, y no prometen milagros.
La verdad es que, Jesús no vino a ofrecer escapes fáciles. No vino a agitar una varita mágica y hacer desaparecer todos tus problemas. Vino a ofrecer algo mucho más grande.
La Biblia nos cuenta que cuando Jesús fue bautizado, los cielos se abrieron. El Espíritu Santo apareció como una paloma, y una voz del cielo dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo toda mi gracia”. Es un momento poderoso. Es una señal de la presencia y el amor de Dios.
Pero Jesús no solo quería sanar. Quería convertirse en algo más. Quería mostrarnos cómo vivir una vida que apunte a Dios.
Piensa en ello: tanta gente busca soluciones rápidas: una pastilla mágica, un orador motivacional, algo nuevo de moda. Pero la verdadera paz y la felicidad no vienen de esos lugares. Vienen de algo más profundo.
Jesús hizo milagros, pero esos milagros no eran solo para curar enfermedades. Eran señales de algo mayor: una señal del poder y el amor de Dios, y una llamada a una vida de fe.
Entonces, ¿qué significa esto para nosotros?
- No esperes milagros a pedido: Jesús no prometió arreglar cada problema con un chasquido de dedos. Quiere que enfrentemos los desafíos, aprendamos de ellos y crezcamos.
- La fe verdadera es más que solo sentirse bien: Se trata de vivir una vida de servicio, amabilidad y amor.
- Ten cuidado con los atajos: Hay muchas cosas que prometen felicidad o éxito instantáneo. El verdadero cumplimiento lleva tiempo, esfuerzo y fe.
- Conoce quién eres: Estamos llamados a ser más que solo personas comunes. Somos hijos de Dios, con un propósito y una misión.
Esto no es solo sobre Navidad. Se trata de cada día. Se trata de vivir nuestras vidas de una manera que honre a Dios y refleje su amor.
Como dijo San Agustín, “Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera hacerse Dios”. Es una idea grande, ¿verdad? Significa que tenemos el potencial de ser algo verdaderamente asombroso.
Entonces, si tuviéramos que poner un cartel –no como esos letreros llamativos, sino algo real– diría: Jesús te llama a la Vida Eterna. Quizás no atraería a mucha gente, pero es la verdad. Y vale más que cualquier otra cosa.
Elijamos vivir como eso. Elijamos ser las mejores versiones de nosotros mismos, reflejando el amor y la esperanza que Jesús ofrece.
- Puntos de reflexión:
- ¿Cuáles son algunas de las “soluciones rápidas” que buscan las personas hoy en día? (Redes sociales, popularidad, posesiones materiales)
- ¿Qué significa tener “verdadera fe”?
- ¿Cómo podemos vivir una vida que refleje las enseñanzas de Jesús?
- ¿Qué significa ser un “hijo de Dios”?
6. El Bautismo: ¿Qué Significa Para Nosotros?
Muchos evangelios cuentan la historia del bautismo de manera similar, pero Mateo se enfoca en lo que significa para nosotros, los cristianos. Es como una reflexión sobre el bautismo que la gente de su época practicaba.
Juan el Bautista se resiste a bautizar a Jesús. ¿Por qué? Porque Jesús no necesitaba ser bautizado. Pero Jesús lo hace para darnos un ejemplo. Él dice, básicamente, “Voy a hacer lo que todos los cristianos tienen que hacer.”
¿Qué Significa Para Ti?
Piensen en esto: ¿Por qué nos bautizamos? No es como ir a la playa y meterte en el agua. Es mucho más que eso. Es una promesa. Es una forma de decir “sí” a Jesús y a su camino. Es empezar una nueva vida.
El evangelio de hoy no se trata de lo que pasó hace dos mil años. Se trata de lo que sucede cuando nos bautizamos. Se trata de ustedes. Se trata de mí. Se trata de nosotros.
La Iglesia cierra el tiempo de Navidad con esta fiesta porque el bautismo es la culminación de lo que celebramos en Navidad: Dios se hizo hombre para que nosotros, los humanos, podamos acercarnos a Él. Es una alegría enorme.
¿Somos Especiales?
Juan el Bautista era un profeta increíble, pero Jesús dice que incluso él es “menor” en el Reino de los Cielos. ¡Wow! Eso significa que, como cristianos bautizados, somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos.
Imaginen esto: ni el futbolista más famoso, ni el artista más popular, ni la persona más rica del mundo son dignos de desatar las ataduras de nuestros zapatos. ¡Somos hijos e hijas de Dios! Eso es algo que nadie nos puede quitar.
Un Nuevo Comienzo
El bautismo es como un nuevo comienzo. Es como salir del agua y sentir que algo ha cambiado. Es como si el agua se llevara todo lo viejo y nos dejara nuevos.
Cuando salimos del agua bautismal, se abre una puerta. Una puerta que nos conecta con Dios. Es como si una grieta en el universo nos mostrara la eternidad. Nos da la fuerza para enfrentar los problemas, para superar la tristeza, para no sentirnos solos.
Y lo más importante: el Padre nos dice: “Este es mi hijo amado, en quien tengo mucho cariño.” ¡Esa es una frase poderosa! Es una promesa de amor incondicional.
Así Que…
Recuerden, son especiales. Son amados. Son parte de algo grandioso. Y cada vez que se enfrentan a un desafío, recuerden que tienen a Dios a su lado. ¡Y no lo olviden!
7 ¿Qué Pasó en el Río Jordán?
Para las primeras personas que contaron la historia de Jesús, el bautismo no era algo que pasaba en medio de su vida. Marcos, uno de los primeros escritores de la Biblia, ¡empezó su libro justo con este evento!
¿Por Qué Jesús Necesitaba Ser Bautizado?
Ahora, aquí viene la pregunta que a todos les debe haber surgido: ¿Por qué Jesús necesitaba ser bautizado? Juan el Bautista, un tipo que predicaba en el desierto y le decía la verdad a la gente, se lo pregunta a Jesús. Juan era como el “influencer” de la época, y se dice: “¡Yo necesito ser bautizado por ti, y tú vienes a mí!”
Jesús le responde algo así como: “Déjame hacer esto. Es lo que tiene que pasar.” Es como cuando sigues las reglas, ¿no? Aunque no te parezca lógico, a veces hay que hacer las cosas para cumplir con lo que se espera.
El Cielo se Abre, la Paloma Baja... ¡Qué Escena!
Después de que Jesús sale del agua, ¡pasa algo increíble! El cielo se abre, baja una paloma (¡imaginen la foto!), y se escucha una voz del cielo diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mucho gusto.” ¡Qué momento!
¿Qué Significa Todo Esto?
Este evento no es solo una anécdota. Es una señal de algo mucho más grande. El sermón que escuchamos hoy explica que este bautismo es como el principio de una nueva creación. ¿Recuerdan cómo la Biblia dice que al principio el mundo era un caos, y Dios lo ordenó? Pues, el bautismo de Jesús es como un “reset” para la humanidad. Es el momento en que Dios decide unirse a nuestro mundo.
Dios se Hace Uno de Nosotros
Juan, otro escritor de la Biblia, nos lo dice de otra forma: “El Verbo se hizo carne”. Es decir, Dios se puso en la piel de un hombre. Jesús, el chico de Nazaret, el que creció en Galilea, se convierte en el Hijo de Dios. Es como si Dios se quitara la armadura y se pusiera una camiseta.
¿Y Qué Tiene Que Ver Esto Con Nosotros?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Nosotros también somos bautizados, ¿verdad? Ese momento en el que nos sumergieron en el agua, no fue solo un ritual. Fue como un pacto. Es como cuando te unes a un equipo, a un club, a una comunidad. Te conviertes en parte de algo más grande.
Cuando nos bautizamos, nos dice la Biblia, el Espíritu Santo entra en nosotros. Nos da la capacidad de ser mejores personas, de amar a los demás, de hacer el bien. Es como recibir un “upgrade”.
Una promesa para nosotroa...
El bautismo de Jesús no es solo una historia antigua. Es una promesa para nosotros. Es una invitación a vivir una vida nueva, una vida llena del amor de Dios. Es la señal de que Dios está con nosotros, en cada paso del camino.
Recuerden que son parte de una historia mucho más grande, una historia de amor, esperanza y transformación.