Dios también quiere hablarte (2do Domingo de después de Navidad)
La Palabra que se hizo carne - Navidad para vos
¿Qué onda con las palabras?
Capaz que nosotros, que tiramos miles de palabras al día por WhatsApp, Instagram o TikTok, pensemos que las palabras son medio inútiles. "Menos palabras, más acción", ¿no? Los políticos hablan y hablan, los influencers también, y al final... nada.
Pero pará un poco. Si hay algo que nos hace humanos, que nos diferencia de los animales, es justamente la palabra. Los griegos les decían a los animales "a-logoi" = los mudos, los sin palabra.
Más que ruido
No es solo hacer ruido. Los animales también hacen sonidos. Pero nosotros podemos compartir lo que sentimos por dentro, nuestros pensamientos, nuestros miedos, nuestros sueños. Y si somos seres sociales (necesitamos a otros), esa conexión se da principalmente a través de la palabra.
Fijate: cuando le dejás de hablar a alguien, cuando lo ghosteás, cuando no le contestás más los mensajes... es la forma más clara de cortar la relación. La presencia física no alcanza. Podés estar al lado de alguien, en el cole, en el cine, en la plaza, en la iglesia, pero si no cruzan palabra, es como estar al lado de una cosa, no de una persona.
La soledad de hoy
¿Alguna vez te pasó de estar en un boliche donde la música está tan fuerte que no podés hablar? ¿O en tu casa, todos mirando tele pero sin hablarse? ¿O tener "amigos" con los que solo hablan de pavadas, pero nunca se cuentan nada en serio?
La palabra sirve para transmitir información, sí. Pero sobre todo sirve para comunicarnos de verdad, para mostrarnos como somos. Hay gente que habla mucho, pero nunca se abre, nunca te cuenta lo que le pasa de verdad, nunca se interesa por vos de verdad.
Por eso tanta gente hoy se siente sola, aunque esté rodeada de palabras y ruido. Por eso algunos necesitan ir al psicólogo: para que alguien los escuche de verdad.
Dios también quiere hablarte
Cuando Dios nos habla, no es solo para darnos órdenes o mandamientos. Quiere algo más: quiere ser tu amigo, compartir su vida con vos.
Y acá viene lo grandioso: después de hablar de mil formas a lo largo de la historia, Dios decidió hablarnos de la manera más directa posible. No mandó un mensaje de texto, no mandó otro profeta. Mandó a su Hijo, Jesús.
El Evangelio de Juan lo dice así: "La Palabra se hizo carne" (1,14). Jesús no es solo alguien que dice palabras lindas. Él ES la Palabra de Dios. Es Dios diciéndose a sí mismo, mostrándose, regalándose.
Un bebé que no habla
Y lo más loco: en Navidad, esa Palabra divina se presenta como un bebé. "Infante" viene del latín "in-fans" = el que no habla.
¿Te das cuenta? Dios es tan elocuente, tiene tanto para decirte, que ni siquiera necesita palabras. Un bebé en brazos de su mamá ya te está diciendo todo: quién es Dios, qué piensa de vos, qué quiere para tu vida.
Ese bebé ya te dijo todo. Ahora te toca a vos: no lo ghostees, no le cuelgues el teléfono, no rompas sus cartas. Compartí tu vida con Él. Hacé de tu vida una palabra de respuesta, de amor hacia Él.
Basado en un artículo de catecismo.com.ar
Preguntas para reflexionar:
¿Con quién podés hablar de verdad en tu vida? ¿Tenés a alguien que te escuche en serio y a quien vos también escuchás?
¿Cuándo fue la última vez que tuviste una conversación profunda donde te abriste de verdad o alguien se abrió con vos?
¿Cómo es tu comunicación con Dios? ¿Le hablás? ¿Lo escuchás?
Si Jesús es "la Palabra de Dios hecha carne", ¿qué creés que Dios te está queriendo decir a través de Él?
¿Qué significa para vos que Dios se haya hecho bebé para comunicarse con nosotros? ¿Qué te dice eso sobre cómo es Dios?
¿De qué manera tu vida puede ser "palabra de respuesta" al amor que Dios te muestra?
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