¿Cómo confrontar las malas conductas de los que hacen bullying en la iglesia?

Los que hacen bullying son camaleones

El daño que causan los que hacen bullying en la iglesia es significante. Ayer, mientras discutía intensamente con otras tres personas en una cafetería de Canadá sobre mi blog «Cuando los responsables de la iglesia no confrontan a los que hacen bullying», una mujer sentada en una mesa cercana escuchaba. Al irse, se acercó, se presentó y nos contó cómo su gran iglesia en Calgary había sido destruida por uno que hacía bullying en la iglesia y nos recomendó un libro sobre narcisistas en la iglesia. Ella tenía razón en tres puntos. Primero, el comportamiento del que hace bullying es narcisismo clásico. Segundo, tiene el poder de destruir iglesias. Y tercero, los consejos de la iglesia son notoriamente malos para lidiar con este problema. Y cuando lo ignoran el tema, el daño es significativo.

Los que hacen bullying son camaleones. Intentan parecer espirituales y preocupados. Pero sus conductas son destructivas, tóxicas e hirientes. ¡No se dejen engañar!

Los consejos no abordan el problema de los que hacen bullying en la iglesia porque se sienten intimidados por ellos. Esta intimidación es una forma de control por parte de los que hacen bullying que les da licencia para continuar con su mal comportamiento. Como veremos en esta serie, y como hemos experimentado, el que hace bullying puede ser un sacerdote, un miembro del consejo o cualquier otro individuo de la parroquia. La intimidación es su método de operación, y la respuesta de muchos líderes de iglesia es la aceptación pasiva de su comportamiento porque se dejan amedrentar por esa intimidación. ¡No lo permitan!

¿Cómo podemos lidiar efectivamente con aquellos que crean división y discordia en la iglesia?

Primero, necesitamos tener claro que hay comportamientos que no son aceptables en la iglesia ni, de hecho, en ninguna organización sana. Estas incluyen calumnias, los chismes maliciosos, el ataque a la reputación, la falta de rendición de cuentas, la necesidad de salirse "con la mía", trabajar entre bastidores para dividir y vencer, la falta de voluntad para resolver las diferencias personales, operar en las sombras donde se puede crear duda, desconfianza y división sin rendir cuentas por las acciones, y la lista podría continuar. Consulta mi blog: «Cómo detectar a uno que hace bullying en la iglesia».

El comportamiento de bullying en la iglesia no es muy creativo. Es, en esencia, pura intimidación. Los que hacen bullying suelen ser incendiarios en su comportamiento. Encienden la desconfianza, crean dudas, calumnian a otros en conversaciones privadas y luego niegan y mienten cuando se les confronta. Pero los comportamientos son bastante consistentes, a menudo ocultas tras un lenguaje «espiritual», que no es espiritual en absoluto, sino que es perverso porque destruye personas, manipula para salirse con la suya, destruye la unidad que deberíamos tener en Cristo (Efesios 4) y refleja al Maligno en lugar de a Jesús.

Por eso, el primer paso para confrontar este tipo de comportamiento es ser claro que esos comportamientos son inaceptables y deben parar. Este es el trabajo de los líderes de la iglesia. No importa si se trata de un amigo, un conocido de hace mucho tiempo o alguien con dinero y poder. Estos comportamientos son equivocados, y si ustedes se guían por las Escrituras, no pueden ignorar lo obvio: esto es pecado, está mal y daña el Cuerpo de Jesús.

Los que hacen bullying en la iglesia creen, a menudo con razón, que no los confrontarán. ¡Ustedes deben hacerlo! Ellos deben saber que están al tanto de su comportamiento, que no tolerarán eso y que eso debe parar. Punto. Los que hacen bullying negarán, excusarán su comportamiento, les dirán que solo quieren lo mejor para Dios, señalarán con el dedo a otros, e intentarán intimidarlos y dividirlos como líderes, pero no se dejen engañar. Ellos deben saber que su comportamiento es errado y no será tolerado, y si ellos continúan, habrá consecuencias.

¿Cómo podemos lidiar eficazmente con quienes crean división y discordia en la iglesia?

Aquí hay algo para recordar: el comportamiento de bullying es un comportamiento ruin, pues quienes hacen bullying suelen ser cobardes de corazón. Los cobardes usan tácticas engañosas y huyen de rendir cuentas. Ellos se sorprenderán cuando los líderes de la iglesia dejen claro que este comportamiento no está bien y no será tolerado. Quizás intenten dividirlos y salir del paso con palabras, y pueden enojarse al ser confrontados. Nada de eso es indicativo una actitud humilde y cristiana. En el mejor de los casos, ellos responderán con humildad y arrepentimiento. A menudo, esto no sucede. En cualquier caso, ustedes deben proteger la unidad y la salud del cuerpo, lo que significa que este comportamiento no será tolerado.

Ellos deben saber que no tolerarán su mal comportamiento. Ellos también deben saber que no van a ceder. Ni ahora, ni nunca. Los líderes que no tienen la voluntad de hacer rendir cuentas a quienes hacen bullying no deberían estar en puestos de liderazgo, porque no están protegiendo al rebaño.

¿Qué sucede si el comportamiento continúa y ellos no se hacen responsables? 

Ustedes ya han sido claros. Han razonado con ellos. Han aclarado qué es aceptable y qué no. Si persisten, simplemente diles que si continúan, seguirás el modelo de Mateo 18 y los someterás a la disciplina de la iglesia.

En mi experiencia, los que hacen bullying suelen huir cuando se dan cuenta de que no van a ceder. Ellos odian rendir cuentas, y si dejan claro que los harás rendir cuentas, ellos a menudo abandonarán la iglesia. Ustedes esperan que cambien, pero si no lo hacen, el trabajo de ustedes es proteger al rebaño, lo que implica no dudar en exponer públicamente su comportamiento, y esto es precisamente la una cosa a la que ellos le tienen un miedo mortal, pues prefieren trabajar en las sombras en vez de en la luz.

Estas son las objeciones que escucharán para no ser claros sobre los comportamientos aceptables y exigirles que rindan cuentas de su comportamiento:

  1. Son conocidos de hace mucho tiempo y no quiero ofenderlos. Lo que estás diciendo es que estás dispuesto a que otros sufran y que el cuerpo de Cristo se vea comprometido por no quieres hacer rendir cuentas a alguien por su comportamiento. Es un terrible trato para hacer si tu eres un líder de la iglesia.
  2. Son buenas personas y han hecho muchas cosas buenas. Esto tiene que ver con algo más que si son buenas personas o no. Esto se trata de comportamientos que son pecaminosos y destructivos. No importa cuántas cosas buenas hayan hecho a lo largo de los años, su comportamiento de bullying es inaceptable y no debe ser tolerado.
  3. Son grandes donantes de la iglesia y no podemos comprometer eso. Estoy asombrado por la frecuencia con la que surge esto. Decimos que el mal comportamiento será tolerado porque necesitamos su dinero. ¿Creen que Jesús piensa así? Déjenme decir esto. Su supuesta generosidad suele ser una percepción que quieren que ustedes tengan, pero no es la realidad. En cualquier caso, eso no da licencia para dañar al cuerpo.
  4. Otros podrían irse si ellos se van. Entonces, seamos honestos. La gente se irá si no lidias con esto porque ellos crean una cultura tóxica. El trabajo de ustedes no es evitar que alguien se vaya, sino que el cuerpo esté sano. El comportamiento dañino daña a las personas, y la iglesia está destinada a sanar en vez de a herir. Otras personas tomarán decisiones acerca de adonde quieren asistir. Si la gente se va porque se apropian de la ofensa cometida por aquellos a quienes ustedes han hecho rendir cuentas, que así sea. Esa es su decisión. El trabajo de ustedes es crear un entorno sano; cuanto más sano sea, más gente se sentirá atraída a él. Si quieres acabar una iglesia, permite comportamientos tóxicos y ella morirá. Puede que sea una muerte lenta, dolorosa, pero ella morirá. Recuerden esto si no están dispuestos a hacer rendir cuentas a los que hacen bullying. En ese caso, simplemente ustedes habrán firmado la sentencia de muerte de la iglesia.
  5. No quiero agitar el bote. Lo que realmente estás diciendo es que no quieres liderar. Y que estás dispuesto a dejar que el que hace bullying agite el barco mientras tú permaneces pasivo.
  6. ¿No estamos sobre reaccionando? Cuando tienen quienes hacen bullying en la iglesia, a menudo dejan una pila de cuerpos a su paso. Si quieres saber si están sobre reaccionando, pregúntenles a quienes han sido el objetivo del que hizo bullying. Ellos han sufrido, muchos han abandonado la iglesia, puede que tú hayas perdido a un sacerdote por su culpa, y se ha experimentado un gran dolor. Y mira, no permitirías este comportamiento en tus negocios, ¿pero sí los estás permitiendo en la iglesia? Pablo fue claro sobre los comportamientos que no son aceptables en la iglesia. ¿Estaba sobre reaccionando?

Hay muchas razones para no confrontar los malos comportamientos en la iglesia y a los que hacen bullying en la iglesia. Al final, eligiendo ese camino se destruirá y dañará a tu iglesia. No tomes ese camino. ¿Qué excusas usas si tienes un problema de bullying y no has confrontado al individuo? ¿Y qué comportamiento estás permitiendo que sean perpetuados al aceptar pasivamente su conducta?

Si necesitas asesoramiento externo para lidiar con un acosador difícil de iglesia, busca esa ayuda. Pero no ignores el problema. Lidera como Dios te ha llamado a liderar. En el mejor de los casos, ayudas al acosador a sanar y a ser humilde. Si no, tú proteges el rebaño de sus comportamientos. En ambos casos, es una victoria, y la alternativa es una derrota.


T. J. Addington, Insights Magazine, 17 de julio de 2024

Durante los últimos treinta y cinco años, T.J. Addington ha brindado consultoría a iglesias y organizaciones, tanto sin fines de lucro como con fines de lucro, en áreas como liderazgo saludable, liderazgo intencional, sistemas de gobernanza, gestión del cambio, resolución de conflictos y el abordaje de temas relacionados con la salud, la cultura y la estrategia organizacional. Su consultora, The Addington Method, trabaja con una amplia gama de organizaciones y líderes. Reside en Rockford, Illinois.

Es autor de cinco libros: «High-Impact Church Boards: How to Develop Healthy, Intentional, and Empowered Church Leaders», «Leading from the Sandbox: How to Develop, Empower, and Release High-Impact Ministry Teams», «Live Like You Mean It: The 10 Crucial Questions That Will Help You», «When Life Comes Undone: Walking in Faith When Life Is Hard and Hope Is Scarce» y «Deep Influence: Unseen Practices That Will Revolutionize Your Leadership».

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