Las 3 dimensiones del catequista
Las tres dimensiones del catequista: el ser (la identidad y espiritualidad del catequista), el saber (la formación doctrinal y pedagógica) y el saber hacer (la metodología y la práctica) . El ser: La identidad y espiritualidad del catequista Oración constante: El catequista debe ser, ante todo, una persona de oración. Esto significa preparar cada encuentro con la oración, orar por los catequizandos y sus familias, e invitar a la oración como el centro de la experiencia de fe. Testimonio vivo: La vida del catequista es la predicación más efectiva. La coherencia entre lo que se enseña y cómo se vive la fe (participación en la misa, vida sacramental, etc.) es fundamental para transmitir la fe de manera auténtica. Humildad y servicio: Más que un "maestro", el catequista es un "acompañante" en el camino de la fe. Debe acercarse a los niños y adolescentes con humildad, respeto y una actitud de servicio. Pasión y entusiasmo: La alegría y el entusiasmo por la fe son...