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Mostrando entradas de mayo, 2025

Pentecostés: esperanza frente al caos y la soberbia

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Ya sabemos que es la Pascua de Cristo la que nos trae la verdadera libertad. Nos libera, precisamente, de la desmesura, de nuestra libido de infinito, porque la hace apuntar hacia aquello para la cual ha sido creada en la mente humana: no para intentar saciarse desordenadamente en este mundo, sino para el encuentro con Dios, para la ofrenda de amor de uno mismo y para el disfrute resucitado del cielo . Y, contra le ley trampa de la frondosa legislación farisea, falso pentecostés, constitución que, ni con cola, pega con la vida de los pueblos, la fuerza unificadora, antibabélica, del Espíritu Santo, último fruto de la cosecha de aquella que fue la siembra de la muerte de Cristo, cosecha iniciada en la Pascua de su Resurrección. Espíritu-Ley que ya no es la maraña talmúdica del rabino, ni la pacotilla de los 613 mandatos bíblicos, ni de cualquier moral, ni código civil o laboral, sino la Ley que, predecía Ezequiel, se grabaría en el corazón de los hombres como ímpetu de bien, de solidar...

El legado de los papas Francisco, Benedicto XVI y Juan Pablo II

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Esperando al próximo Papa Papa Francisco: Esperanza ¿Qué será de nosotros, entonces, después de la muerte? Más allá de este umbral está la vida eterna con Jesús, que consiste en la plena comunión con Dios, en la contemplación y participación de su amor infinito. Lo que ahora vivimos en la esperanza, después lo veremos en la realidad. San Agustín escribía al respecto: «Cuando me haya unido a Ti con todo mi ser, nada será para mí dolor ni pena. Será verdadera vida mi vida, llena de Ti». ¿Qué caracteriza, por tanto, esta comunión plena? El ser felices. La felicidad es la vocación del ser humano, una meta que atañe a todos. Pero, ¿qué es la felicidad? ¿Qué felicidad esperamos y deseamos? No se trata de una alegría pasajera, de una satisfacción efímera que, una vez alcanzada, sigue pidiendo siempre más, en una espiral de avidez donde el espíritu humano nunca está satisfecho, sino que más bien siempre está más vacío. Necesitamos una felicidad que se realice definitivamente en aquello que no...