Dios creó a la Madre Tierra
El pensamiento bíblico, contra todas las concepciones antiguas, ya desde el siglo VII antes de Cristo, desdiviniza a la madre tierra y la reduce a lo que es: simple creatura. "En el principio -dice- Dios creó a Urano y a la Madre Tierra". Creatura a quien Dios, empero, concede el poder de dar la vida. La tierra de por sí sería infecunda, muerta, si Dios no le diera sus órdenes: "Entonces dijo: 'Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales'…'que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie'". Es la materia, la tierra sí -el teólogo hebreo no lo niega- quien, de su seno, hace surgir la vida, pero porque ese poder le ha sido concedido por Dios. Poder de todos modos limitado que, aun en el hombre, solo alcanza a producir -varón y mujer- vida 'humana', limitada y, a la postre, mortal, dominada siempre por la serpiente, el becerro de oro, el gusto de los place...