El ambiente de la parroquia
En el ambiente de la parroquia, la sumisión y respeto a las autoridades no deben ir acompañadas de silencio y secreto: No se deben evitan los conflictos, ni debe prevalecer el miedo a las consecuencias de hablar claro. Y cuando los individuos hagan una demostración de rebeldía razonada, no deben recibir un castigo. No debe haber un sistema de vigilancia que esté atento hasta a la forma en que los hermanos visten, hablan, caminan y participan en las actividades. Nuestra estructura de formación no debe ser de relleno, de iniciativas dispares de todo tipo. Lo importante no puede ser el haber hecho. No se debe castigar a los que razonan, o a los que disienten. Los más valorados no deben ser los sumisos, los chupamedias, los que callan y nunca critican a sus coordinadores, los que se hacen los distraídos, los que respetan la ley del silencio del grupo. Son los más falsos. No hay que simular para evitar meterse en problemas. El demonio invita a convertirse en un ...