Ser persona es morir al egoísmo para afirmar al otro (Trinidad)
En realidad, ¿qué me interesa todo el cúmulo fascinante de conocimientos de las actuales ciencias que escrutan las profundidades del cosmos y de la materia y de la fisiología y de la psicología si no dan sentido a mi vida? ¿Si no me dicen para qué y cómo existir, cómo lograr la felicidad? A eso ¿no contribuirá a lo mejor más ver como es y como existe Aquel que es el origen mismo del existir, de la vida, de la belleza y de la felicidad, que todo lo que me pueda decir sobre el ser humano, la filosofía, la sociología, la psiquiatría y todas juntas las ciencias del hombre? ¿Y no encontrarán estas ciencias, a la luz de la existencia plena de Dios, una claridad decisiva que por sí mismas no pueden hallar? Justamente esta conexión entre el ser de Dios y nuestra felicidad, eso es lo que, en sencillas, pero sublimes palabras, escuchamos en la pluma de Juan. Desde el Dios cuyo existir es amor de la primera epístola, terminando, en el evangelio (Jn 15,9-17), en el amor que, en nosotros, nos ...