Adorar el Corazón de Jesús, es adorar el corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
El Corazón de Jesús, estando sustancialmente unido al Verbo, es, por lo mismo, de una majestad infinita. Ninguna persona ha establecido esta deducción mejor que el venerable Padre Eudes; Es con él que adoraremos hoy la majestad infinita del Corazón de Jesús. El Corazón de Jesús participa en la majestad de la Santísima Trinidad. Las tres personas divinas tienen un mismo poder, una misma sabiduría, una misma bondad, un mismo espíritu, una misma voluntad, un mismo corazón. De ahí que nuestro Salvador, en tanto Dios, no tiene sino un mismo corazón con el Padre y el Espíritu Santo; y en tanto hombre, su Corazón humanamente divino y divinamente humano no es sino uno también con el corazón del Padre y del Espíritu Santo, por unidad de espíritu, de amor y de voluntad. Es por eso que adorar el Corazón de Jesús, es adorar el corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Santísima Trinidad está viviente y reinante con toda su majestad en el Corazón de Jesús. El Padre Eterno está en es...