Consagración de los jóvenes dehonianos al Corazón de Jesús
Del corazón de Jesús abierto en la cruz ha brotado la vida divina, -siempre disponible para quien acepta mirar al Crucificado. Cristo Jesús, Señor del Corazón herido y abierto, nos consagramos firmemente a ti que te entregaste en la Cruz para ofrecernos tu amor; en tu pasión soportaste nuestros sufrimientos, cargaste con nuestros pecados, nos conseguiste el perdón y nos reconciliaste con Dios Padre, abriéndonos el camino de la vida eterna. Así, nos has liberado de lo que más atenaza nuestra vida: la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos, y compartir este amor con los hermanos más pobres y en dificultad. Llevando la cruz dehoniana, signo del amor que ha brotado de tu corazón abierto, reconocemos que sin ti, Señor Jesús muerto y resucitado, no hay salvación; que sólo Tú puedes liberar el mundo del mal y hacer crecer el Reino de la Justicia, la paz y el Amor al que todos aspiramos. Como Tomás, también nosotros quere...