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Mostrando entradas de mayo, 2018

Consagración de los jóvenes dehonianos al Corazón de Jesús

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Del corazón de Jesús abierto en la cruz ha brotado la vida divina, -siempre disponible para quien acepta mirar al Crucificado. Cristo Jesús, Señor del Corazón herido y abierto,  nos consagramos firmemente a ti que te entregaste en la Cruz para ofrecernos tu amor; en tu pasión soportaste nuestros sufrimientos, cargaste con nuestros pecados, nos conseguiste el perdón y nos reconciliaste con Dios Padre, abriéndonos el camino de la vida eterna. Así, nos has liberado de lo que más atenaza nuestra vida: la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos, y compartir este amor con los hermanos más pobres y en dificultad. Llevando la cruz dehoniana, signo del amor que ha brotado de tu corazón abierto, reconocemos que sin ti, Señor Jesús muerto y resucitado, no hay salvación; que sólo Tú puedes liberar el mundo del mal y hacer crecer el Reino de la Justicia, la paz y el Amor al que todos aspiramos. Como Tomás, también nosotros quere...

¿Porqué la Biblia dice que el hombre es “imagen” de Dios?

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El hombre es “imagen” de Dios por razón de al menos seis características: 1. Racionalidad: es decir la capacidad y la obligación de conocer y de comprender el mundo creado. El conocimiento y el discernimiento forman parte del don de Dios. El hombre es capaz y, como criatura, está obligado a indagar el proyecto de Dios y a tratar de discernir la voluntad de Dios para poder obrar justamente. Ver: Rom 2,15; 7,23 2. Libertad: que implica la capacidad y el deber de decidir y la responsabilidad por las decisiones tomadas (Gén 2). Por razón de la libertad que le es dada, el hombre está llamado al discernimiento moral, a la elección, a la decisión. En Gén 3,22, tras el pecado de Adán y su sanción, Dios dice: “Mira que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, por el conocimiento del bien y del mal”. El texto es difícil de explicar. Por un lado todo indica que la afirmación tiene un sentido irónico, porque mediante las propias fuerzas el hombre, pese a la prohibición, ha b...