Hablemos de castidad y lujuria (Pastoral Vocacional)
La castidad Psicólogos, sociólogos y cualquier persona con buen sentido, todos están de acuerdo en que hoy se padece una erotización morbosa. Así las cosas, a no pocas Iglesias sin vocaciones se les podría decir aquello que San Pablo escribía a la Iglesia en Corinto: «es ya público que reina entre ustedes la fornicación» (1Cor 5,1). El espíritu de la lujuria , propio de un mundo erotizado, enferma a muchos cristianos ya desde niños y adolescentes, y sigue haciendo estragos en los jóvenes, y también en los matrimonios que, sin usar de los lícitos métodos naturales para regular la natalidad, apenas tienen hijos. Y sin embargo, siendo ésa la realidad en las Iglesias que no tienen vocaciones, apenas se da predicación y catequesis sobre la castidad, esa forma preciosa de la caridad y del respeto al prójimo -y a uno mismo-, ese espíritu de fortaleza, dominio y libertad. A los que tantos elogios hacen de la Palabra del Señor habrá que preguntarles: «¿por qué n...